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lunes, 4 de noviembre de 2019

Sed, de Neal y Jarrod Shusterman

¡Hola, bellotitas! Me cuesta un poco hacer reseñas porque estoy de bajón literario y no tengo ganas de nada >.< pero aquí va otra:


Neal Shusterman es un autor que me tiene completamente ganada. Leí la saga Desconexión hace unos años y me dejó alucinada, porque era brutal. Es uno de mis tesoritos literarios y no descarto volver a leerla pronto. Después leí Siega, que aunque no era tan increíble como la primera, igualmente me gustó muchísimo (esperando estoy su tercera parte). En cuanto tuve la oportunidad de hacerme con su nueva obra, Sed, me la pillé con los ojos cerrados en la FLM. Estaba segura de que me iba a encantar. Y... chasco. ¡Qué malo es ir con las expectativas tan altas!

Achaco mi pequeña decepción a dos posibles factores: El primero, que esta obra no es solo de Neal Shusterman, sino que comparte autoría con su hijo Jarrod, y puede que por eso no me haya dado los giros increíbles a los que me tiene acostumbrada, puede que las partes flojas sean cosa del hijo. Y segundo, que es autoconclusiva. Es una obra independiente. Es por este motivo que me gustan más las sagas que los volúmenes únicos. En las sagas los autores explotan todo su potencial, no se preocupan de si queda una historia muy tocha o no, vamos, que hacen lo que les da la gana. Además, no sé vosotros, pero yo personalmente las sagas son las historias que tiendo a recordar mucho más que los libros independientes. De cualquier manera, esta historia no daba para una saga tal cual está planteada (podría haber metido más factores y haberla hecho más retorcida, más rebuscada, pero se ha quedado en algo simple), pero aún así, se me queda floja. 

Sed nos cuenta una historia en la que miles de personas se quedan sin agua. El gobierno les corta el suministro y promete que enviará tanques llenos para que la gente subsista, pero ya sabéis cómo son los políticos: prometen, prometen, y no cumplen. De ese modo, cunde el pánico y empieza la locura. Primero, todos corriendo al super a comprar botellas, garrafas, hielo, refrescos, cualquier cosa líquida. Nada de piscinas. Nada de riegos automáticos. De ducharse mejor ni hablamos. No sé si lo sabéis, pero un ser humano puede resistir sin beber como mucho tres días antes de morir por deshidratación. Y la locura inicial va a más. Atascos. Disturbios. La gente pierde su humanidad y mata por un vaso de agua. 


Básicamente, lo que los Shusterman exploran en esta novela es la naturaleza animal del ser humano y su reacción ante una catástrofe como esta. Alyssa es nuestra protagonista. Sus padres cogen el coche para ir a recoger los suministros prometidos y nunca vuelven. Así, se mete en una aventura con su hermano pequeño, su vecino, y a medida que pasan los capítulos se le van sumando un par de personas más. 

El libro intenta hacer reflexionar al lector, por un lado sobre lo acostumbrados que estamos a tener algo como el agua, tan simple y a la vez tan necesaria, y por otro lo cueles, bestias y destructivos que podemos llegar los seres humanos cuando se trata de nuestra supervivencia y la de aquellos a los que queremos. 

¿Por qué el libro no me ha gustado? Como os comenté, la historia se me hizo floja. Alyssa y los otros chicos emprenden una aventura a contrarreloj para poder llegar a un lugar con agua antes de morir. No será tarea fácil. Todo parece que les sale mal. El plan A, fracasa. El plan B también. Y el C, y el D, y... todos. Cuando piensan en alguna posible salida, siempre hay algo o alguien que les entorpece. Quizás, teniendo en cuenta esto, el final me haya parecido demasiado Deux Ex Machina. Todo les sale mal, y cuando ya parece todo perdido, venga, la ayuda divina. Vaaaamos ya anda. Aparte de eso, después de mostrarnos en lo que podemos convertirnos los seres humanos, parece que al grupo de Alyssa no le afecta eso. La niña es inocente y generosa hasta rozar la estupidez. Tiene un hermano pequeño, que, dicho sea de paso, es un puto paquete, el crío no hace más que estorbar y cagarla, y desde el principio Alyssa pone su propia salud por detrás de la de su hermano. Hasta ahí, bien, pero cuando ya pone la salud de los vecinos por encima de la de ambos, ya no está tan bien. Ella es la única que no se vuelve una bestia sedienta. En general los personajes no los he encontrado demasiado trabajados, y el final que los autores dan a cada uno no me satisfizo en absoluto. Los que merecían un final acorde a su comportamiento durante la novela -tanto para bien como para mal- obtienen todo lo contrario. 

No, no me ha gustado. Entiendo que una historia así no puede ser saga, pero se queda muy, muy flojo, sobre todo en comparación con Desconexión o Siega. 

Aún así, seguiré leyendo a Neal Shusterman. No dejaré que una obra mediocre arruine la imagen que tengo de él. Todos tenemos nuestras grandes obras y otras obras menores. 

Bellotómetro:

3/5 bellotas. Flojo para ser el autor que es. 

miércoles, 23 de enero de 2019

Nimbo, de Neal Shusterman

¡Hola, bellotitas! ¿Qué tal estáis? ¿Pasando frío? ¡Venga, que no hace tanto! Una mantita, los leggins bajo los pantalones y arreglado :p



Nimbo es la segunda parte de Siega. Con lo que me gustó el autor en su saga Desconexión y lo que me enganchó Siega, tenía que leer este libro, estaba claro. 

CONTIENE SPOILERS DEL PRIMER VOLUMEN, SIEGA.

Tras lo sucedido en la parte final de Siega, Citra Terranova ahora es la Honorable Segadora Anastasia y Rowan ha seguido su propio camino como Lucifer, repartiendo justicia en la sombra e intentando eliminar la corrupción de la guadaña. 
Citra criba con mucha piedad y sus métodos no son del gusto de los miembros más veteranos de la guadaña. Será cuestionada con frecuencia por ello. Mientras, Rowan es uno de los más buscados, ya que está cribando segadores corruptos y reduciéndolos a cenizas para que no puedan revivirlos. La verdad es que el libro empezó de manera bastante interesante, pero le costó bastante arrancar. Nos presentan un nuevo personaje, Greyson, al que la guadaña ha utilizado como ha querido y desechado cuando dejó de servirles. La trama de Greyson se mezclará con la de Citra cuando él se entera de que hay un complot para asesinarla. A estas alturas, el libro había avanzado bastante pero aún no conseguía atraparme del todo. ¿Dónde está la acción?


El momento tan propio de Shusterman en el que no puedes dejar de leer se hizo de rogar. Tardó bastante en llegar, y cuando digo bastante, me refiero a que ya había pasado la mitad del libro. Fue algo muy... raro. Cuando leí lo que estaba pasando no me lo podía creer. ¿Estaba leyendo Siega o estaba leyendo una continuación de la saga Desconexión? No voy a decir lo que sucede pero eso es algo más propio de lo que pasaba en su anterior saga. Un giro que no terminó de convencerme. Apasionante, sí, y le da mucha vida a la historia... pero Siega trata sobre los segadores, sobre la corrupción de la guadaña... no de lo que hacían en Desconexión con los chavales.
A pesar de que no me convenciera, el giro resulta efectivo porque es a partir de ahí cuando le pone las pilas al libro. Seguí leyendo hasta el final, y una vez más, me quito el sombrero ante Neal Shusterman. B·R·A·V·O. La trama final combina acción y angustia a la perfección, y aunque en las descripciones resulta algo caótico y confuso, realmente no necesitas ver todo eso en tu cabeza para vivir lo que está sucediendo. 
Se supone que en su momento nos lo vendieron como una saga de dos libros, pero no lo es. Dicho de otro modo: El final es muy, muy abierto, con un cliffhanger de mil pares de narices. No me esperaba muchas de las cosas que suceden, y ahora solo quiero el tercer libro que, por cierto, no ha salido ni siquiera en EEUU y yo me quiero cortar las venas T_T


Bellotómetro:

4/5 bellotas. Muy bueno, pero tarda mucho en arrancar, y el giro central no me convence.

lunes, 6 de agosto de 2018

Siega, de Neal Shusterman

¡Hola bellotitas! Ya ha empezado agosto. ¿Cómo lo lleváis?
La reseña que traigo hoy es de un libro brutal. Este autor es una pasada.


Título: Siega
Título original: Scythe (Significa Guadaña)
Autor: Neal Shusterman
Editorial: Nocturna
Páginas: 525
Precio: 17€
Detalles de la edición: Tapa blanda con solapas. Capítulos que empiezan en páginas impares. Páginas especiales en negro con el texto en blanco. Faltas de ortografía: SÍ

¿Por qué quise leer este libro? Porque hace no muchos años leí el primero de la saga Desconexión, también de este autor y publicada por Anaya, y me gustó tanto que necesitaba leer su continuación en cuanto salía. Fueron cuatro libros increíbles y me dije que este autor era para tener en cuenta. Siempre dije que era un autor que pegaba mucho en el catálogo de Nocturna. Sigo pensándolo, pero ver una falta de ortografía gordísima ("exiga" en lugar de "exija") en la segunda página de la lectura me ha hecho pensar que Nocturna debería invertir un poco más (tiempo o dinero, lo que corresponda) en revisar sus textos antes de mandarlos a imprenta.



Reseña: Si en Desconexión el autor nos presentaba un mundo en el que se había hecho realidad algo tan polémico como el aborto retroactivo, en Siega nos lleva a una realidad donde no hay muerte por causas naturales. Las enfermedades ya no existen, y cada persona lleva en el cuerpo nanobots curativos que dejan el cuerpo como nuevo tras cualquier cosa. De ahí que, para evitar la superpoblación, existen los llamados segadores. Son personas elegidas para cribar a la población de manera aleatoria. Los protagonistas de esta historia son Citra y Rowan, dos adolescentes a los que el Honorable Segador Faraday propone convertirse en segadores. Las familias de los segadores obtienen inmunidad, es decir, no podrían ser cribados, por lo que en principio los chicos aceptan. Solo uno llegará a ser segador y el otro, eliminado, volvería a su vida normal. Tienen un año para prepararse junto al Honorable Segador Faraday.
Durante el tiempo de preparación, vemos que no todo es tan sencillo como parecía. Matar a alguien así, sin más, solo porque ha sido elegido mediante un criterio aleatorio, es duro y desagradable. La narración se acompaña de extractos de diarios que deben llevar los segadores, en los que se cuestionan cosas como la vida, la muerte, el sistema, la humanidad, la falta de ella, lo que nos hace diferentes, lo que nos une, lo que nos separa, y muchas más cosas. Los segadores son los que deciden quién vive y quién muere, y la forma en que lo hacen. Rápido, lento, limpio, sangriento... No es fácil ser uno de ellos.
Y cuando crees que ya sabes más o menos cómo va a resultar el resto del libro, el autor te da un sopapo en las narices con un giro imprevisible y te quedas mirando con cara de lela. Todo cambia de repente en las vidas de Citra y Rowan, y se vuelve mucho más interesante. ¡No, no spoilers! Y más tarde el tema vuelve a cambiar, y si el primer giro ya fue tremendo, el segundo es que te deja patas arriba. 


Citra y Rowan son dos jóvenes con los que puedes empatizar fácilmente. Son inteligentes y simpáticos, y no cuesta nada seguir su aventura. El libro está narrado desde una tercera persona, y no solo les sigue a ellos (aunque sí en su mayoría), sino que de vez en cuando vemos a otros grupos de segadores, como el del Honorable Segador Goddard, cruel, sádico, que disfruta haciendo masacres y demostrando a todos que él es un ser superior. Realmente odié a este cabrón y a su séquito y me pareció perfecto lo que el autor les reservó. Nada ni nadie se libra de la corrupción, ni siquiera en este libro, y vemos que entre los segadores hay corruptos, más de uno y más de dos. 
El libro es un año. Ya desde el principio se dice que Citra y Rowan deberán pasar una prueba en el Cónclave de invierno, en el cual uno de los dos será elegido segador y el otro no. Por supuesto, dicho cónclave tiene lugar en las últimas páginas, como era de esperar. Sobre quién es el elegido, no diré spoilers claros pero sí una pequeña pista y observación al respecto: unas cuantas páginas antes vemos los pensamientos de uno de ellos y sabemos lo que hará en caso de ganar, con lo cual era evidente que el ganador iba a ser el otro. No sé si el autor lo ha hecho así a propósito o es que los que escribimos ya desgranamos los trucos narrativos sin darnos cuenta de ello, pero a mí me fastidió un poquito la sorpresa, jo. Al menos fue a unas pocas páginas de la decisión del tribunal, si llega a ser antes...
La verdad es que el final del libro queda bastante cerrado y no necesita una segunda parte, pero el caso es que sí la hay, y se publicará en español este otoño con el nombre de Nimbo. Yo, por mi parte, me he encariñado mucho con Citra, Rowan, Curie y el resto de personajes, y tengo ganas de saber qué pasó después. 
Sinceramente, a pesar de que este libro me ha gustado muchísimo, opino que la saga Desconexión es mejor. Es brutal, atrevida, cruel, dura... y tan adictiva y trepidante como Siega. Ambas son muy buenas. Pero si buscáis una saga juvenil que os golpee en lo más hondo, de la que no podáis despegaros, que os haga temer por sus protagonistas, que os haga sufrir y maldecir a los antagonistas, que os haga pensar sobre temas muy actuales sin caer en moralinas o en lo que está bien y mal, sin duda, Neal Shusterman es vuestro autor. Apenas hay romance (queda ya no en segundo plano, sino muy por debajo, se lo menciona de pasada y no es el tema de sus novelas) e incluso diría que sus novelas, aun estando catalogadas como juveniles, deberían ser leídas también por adultos porque los temas que narra son también los que buscan los adultos. 

Bellotómetro:

5/5 bellotas. Sublime. 

lunes, 23 de mayo de 2016

Conexión, de Neal Shusterman

¡Hola bellotitas! Llevo unos días que no paro en casa, pero como puedo voy sacando tiempo para leer y reseñar. En esta ocasión el último libro de esta gran distopía. Va: 


Título: Conexión
Título original: Undivided
Autor: Neal Shusterman
Saga: Desconexión #4 (De 4)
Editorial: Anaya
Páginas: 466
Precio: 17,95€
Edición: Tapa blanda con solapas. 


Advertencia: Los spoilers del libro estarán en blanco para evitar su lectura accidental, pero los spoilers de las tres partes anteriores estarán sin ocultar.

Si me seguís habitualmente, sabréis que esta saga es de mis favoritas. Neal Shusterman ha sabido crear una distopía llena de acción, donde se palpa a cada página el agobio de los protagonistas por sobrevivir (por salir enteros, más bien). Los dos primeros libros fueron brutales, al tercero le sobraban unos cuantos capítulos de relleno. En todo momento me preguntaba qué pasaría, cómo acabaría todo esto, y, por fin, me compré el último libro de la saga el 23 de abril, con su descuentito del día del libro. Me puse con él y aquí va mi reseña:


Sinopsis (Propia, sin spoilers): Connor y Risa siguen ocultos en el sótano de Sonia, quien dice tener la clave para acabar con la desconexión. Lev sigue en la reserva arápache intentando encontrarse a sí mismo. Cam continúa siendo un juguete en manos de Roberta. Argent va en compañía de Nelson para atrapar a Connor, y, entretanto, cazando ASP para venderlos a los piratas de partes. Starkey sigue con su notoriedad entre los niños de la cigüeña, dispuesto a hacerse muy famoso. Todo el tema de la desconexión y la Autoridad Juvenil está a punto de estallar.

Reseña: ¿Sabéis lo que me ha costado hacer una sinopsis sin desvelar nada? Si cuento cualquier cosa, por mínima que sea, ya estoy fastidiando la sorpresa de este libro. Diré que ha sido un torbellino, una montaña rusa. Que lo he pasado mal. Fatal. Horriblemente mal. Por un momento (Durante varios capítulos, en realidad) llegué a pensar que todo se acababa. El autor realmente sabe cómo hacer sufrir a los lectores. Cada personaje tiene una función en concreto, y la cumplen. Risa es la única que en este libro me ha parecido que estaba como de relleno (Al igual que Lev en el anterior). Pero Connor. Ay, Connor, cómo he sufrido con él. Me he encariñado mucho con "El ASP de Akron" y si algo tenía claro es que merecía vivir. Y digo vivir completo, no en estado diviso. Merecía ser feliz. Y la madre que parió al autor, al Sr. Shusterman, porque me ha hecho pasarlo fatal. Con él, con Connor. Hubo cierta parte del libro en el que se me saltó la lagrimilla pensando lo peor. Mi cabeza no dejaba de repetir "No puede ser, no puede ser, esto no está pasando, se habrán equivocado". Mucha angustia. Mucha acción. Mucho sufrimiento (Mío). Pero el final fue... Oh Dios. Y con el final no me refiero al de Connor, sino al final en general, en el que toma mucho partido Lev. El ex-diezmo hace algo que me dejó de pasta de boniato. No lo creía capaz, porque el chico parecía haber llegado a un punto muerto y no creía que fuera a dar más sorpresas. Pero me equivoqué, porque el chaval da la campanada, y de qué manera. Ah, y volvemos a ver a Miracolina. Para bien. Solo un momentito, pero yo shippeo a esos dos. Me parecen una pareja super mona. 


Voy a hablar del final de los personajes, y cuando digo "final", no implica que ese personaje muera, vale? Solo me refiero al final que da el autor a su trama. Sin spoilers.
El final de Nelson me ha dejado con una gota de sudor bajando por mi cara. Brutal. A ese tipo yo le deseaba lo peor, pero jamás pensé que su final fuera así. El de Starkey me ha dejado también flipando, porque yo daba por hecho que iba a acabar de otra manera. Y el de Argent... bueno, a mi parecer queda un poco colgado, un poco cojo. Hubiera estado bien unas cuántas páginas para saber un poco más. El de Grace me ha parecido perfecto. Para un personaje que ha salido solo durante dos libros, el autor le ha puesto una misión y la chiquilla la cumple. Como dije arriba, Risa está, pero no para hacer algo relevante. Me hubiera gustado que tuviera un poco más de papel. Cam: Yo estaba segura de que iban a acabar con él, porque se había dejado claro que era antinatural. Pero resulta que el chaval también tiene un papel decisivo. Me ha gustado lo que ha hecho, y me ha gustado lo que, gracias a él, le sucede a Roberta. Y ahora los dos grandes: Lev y Connor. Respecto a Lev, no esperaba que tuviera los santos bemoles de tatuarse cada milímetro de su cuerpo con los nombres de los desconectados, y menos que hiciera la aparición pública que hizo, por la que casi no lo cuenta. Gracias a eso por fin la gente despierta y es algo decisivo para el fin de la desconexión. No se hubiera conseguido sin Lev. Y Connor, oooh, Connor. Cuando Nelson le atrapa. Dios, pensé que se escaparía... no sé, algo. Cuando le lleva con el pirata de partes que le revela que aún no ha sido desconectado, pero que cada una de sus partes ya se han vendido por una suma millonaria. Aún tenía la esperanza de que lograría escapar. Pero Dios!! Cuando lo meten en la máquina!! Yo tenía una angustia encima que no podía con ella. Pensaba que quizás a última hora pasaría algo... pero no, que no, que CONNOR ES DESCONECTADO!!! QUE LO CORTAN A CACHITOS!!! Cuando sucedió pensé que el autor me estaba vacilando, que era lo que quería que pensáramos... pero oye, que no, que lo han cortado de verdad. La madre que parió al autor. Por favor, qué angustia, qué de lagrimones que querían escapárseme! Era mi personaje favorito, y si el autor había sido capaz de darle un final tan injusto, yo estaba dispuesta a deshacerme de los cuatro libros. Pero... si existe la desconexión, también existe la reconexión. Por suerte. Y Connor no está solo. El chico es reconectado y sufre los mismos síntomas físicos que sufrió Cam en su momento. Es Connor, pero... ya no es el mismo Connor. Eso me ha dejado muy triste, pero la última escena, cuando se reúne con sus padres y estos le piden perdón... me ha parecido super emotivo. Un gran colofón para esta saga y para todos sus personajes. 
No esperaba un final lleno de felicidad. Sabía que el autor es de los que te meten ciertas escenas, sin anestesia y sin nada. El capítulo 55 es doloroso. Muy doloroso. Me rompió el corazón en mil pedazos, no podía con la angustia y la frustración y me repetía a mí misma que no podía ser. Pero es que... debe suceder. Pega con el autor y con lo que nos ha estado haciendo durante todos estos libros. ¿Y el final? Esperanzador. Grandioso. No feliz, ojo. Nada de fueron felices y comieron perdices. El final es algo que yo esperaba que fuera así. Repito: esperanzador. No existe otra palabra que defina mejor el final de la saga.
En definitiva, que este libro es un torbellino de emociones. Lo he pasado muy mal, pero ha merecido la pena. Gran final digno de una gran saga. Si te gustan las emociones fuertes y las historias que te muevan de todo por dentro, ésta es tu historia.

Bellotómetro:
Puntuación para este libro:

5/5 bellotas. Brutal. Qué angustia, qué magnífico final.

Puntuación para la saga:

5/5 bellotas. De las mejores distopías que he leído en toda mi vida.


jueves, 7 de abril de 2016

Inconexión (Desconexión 3), de Neal Shusterman

¡Hola bellotitas! ¿Qué tal? ¿Estáis leyendo mucho? Yo ando liada entre envíos editoriales, pero de vez en cuando saco algún momento para aligerar mi torre de pendientes, como por ejemplo éste:


Título: Inconexión
Título original: Unsouled
Autor: Neal Shusterman
Saga: Desconexión 3/4
Editorial: Anaya
Páginas: 484
Precio: 17,95€
Edición: Rústica con solapas. Papel cosido en cuadernitos y posterior fresado.


Comentarios: Aproveché que el último libro de esta saga, el cuarto, salía por estas fechas, de modo que cogí el tercero, que llevaba cerca de un año en espera, y me puse con él. He de decir que muchas de las cosas que sucedieron en el segundo libro se me habían olvidado, aunque lo que pasó en el primero lo recordaba perfectamente. Aun así, no me perdí y pude seguir con esta trepidante historia.


Sinopsis (Propia, sin spoilers): Tras lo sucedido en el cementerio de aviones, Lev y Connor escapan. También Risa huye tras su encierro con Cam. Por otro lado, Starkey y sus chicos de la cigüeña siguen ahí. Starkey odia a Connor, y busca ser famoso como él, pero por algo más grande: acabar con las cosechadoras y con las desconexiones de una vez para siempre. Y en último lugar, tenemos a Sonia, la viuda del inventor de la tecnología que hizo posibles las desconexiones, que sabe que tiene algo que podría hacer que este infierno de chavales despiezados acabara.

Reseña: Para mí, el libro más flojo, al menos hasta ahora. Porque en realidad pasan pocas cosas. Le sobran muchas páginas. De las casi 500 que tiene, le sobran como 200. Connor y Lev se separan, y Connor da con un "fan" con muy pocas luces: Argent. El chaval es bastante estúpido, y no se le ocurre mejor cosa que capturarlo, ya que quiere que Connor le lleve con él y sea su amiguito del alma, pero el muy... se hace una foto con Connor y la sube a las redes sociales para fardar. Obviamente, al ser Connor el chaval más buscado del país, el ejército no tarda en llegar, con lo cual Connor huye, pero llevándose consigo a la hermana de Argent, Grace. Supuestamente tiene un retraso mental pero a medida que pasan las páginas vemos que de retraso, nada. De hecho, el que era tonto muy tonto era su hermano, quien recibe una visita de Nelson, ese pirata de partes obsesionado con Connor, y ahí tenemos juntas al hambre y a la desesperación. Menudo equipo. Y luego está Cam. Cam, que está enamorado de Risa y sabe que ella ama a Connor, pero solamente desea demostrarle que él es mejor, pero para eso debe encontrarla. Cam se escapará y buscará a su amada... pero acabará encontrando a otras personas. Y finalmente, Starkey. Ese chico del cual dije que daba mucho juego, ¿os acordáis? Bien, pues el chaval busca notoriedad. Busca ser famoso, busca que su cara salga en los noticieros como un chaval muy buscado y altamente peligroso. Y también busca acabar con las desconexiones, destruir las cosechadoras y salvar a los que, como él, son chicos de la cigüeña. 
La trama de Connor se separará de la de Lev para volverse a juntar, esta vez con una compañera más, Grace. Cam vivirá una aventura bastante desagradable que acabará cruzando su camino con el de Connor y Lev. Y Risa, francamente, tendrá una historia que avanza muy poco. Mención especial a las páginas en donde están los tres: Connor, Risa y Cam, y con Grace de carabina.



Como dije, es el libro más flojillo. Apenas pasan cosas. Un golpe de Starkey, la tensión palpable entre Cam, Risa y Connor, Nelson que no consigue nada... no hacían falta casi 500 páginas para contar lo poco que se cuenta. Eso sí, cuando hay alguna escena intensa, son realmente espectaculares. Me he reído con Argent, pero por lo estúpido que es, más que nada. Grace es una chica que puede dar mucho juego pero para mi gusto ha aparecido tarde. De Miracolina no hemos vuelto a saber nada, por desgracia, y es una pena que el autor haga personajes con los que no piense hacer nada.

En fin, solo queda leer el último y ver cómo acaba toda esta historia. Me voy a mojar y diré que para mí, Cam tiene todas las papeletas para desaparecer. Se ha dicho por activa y por pasiva que es antinatural. De hecho, cuando se lee sobre él y sabemos lo que piensa él y casi todo el mundo, es como una nube de fatalidad, de que va a acabar mal. Deseo que Risa y Connor acaben juntos y felices; creo que se lo merecen después de todo lo que han pasado. De Starkey, Nelson y Argent quisiera que acabaran mal, pero no muertos, sino vivos y contemplando a Connor y a los demás siendo felices sin poder hacer nada.

Bellotómetro:

4/5 bellotas. El más flojo de la saga, pero también muy bueno.

lunes, 24 de febrero de 2014

Desconexión - Reconexión, de Neal Shusterman

Hola bellotitas! ¿Qué tal? Os traigo un par de libritos que no conocía pero que han sido una grata sorpresa para mí:
Título: Desconexión
Título original: Unwind
Autor: Neal Shusterman
Editorial: Anaya
Páginas: 412
Edición: Tapa blanda con solapas. Cosido. Papel de calidad media-baja. 
Precio: 16,50€

MUCHAS GRACIAS A ANAYA POR EL EJEMPLAR

Apenas conocía esta saga, debo confesarlo. Sabía que el autor era el mismo de Everlost, saga también publicada por Anaya, y que, pese a que ambas sagas no son muy desconocidas para el público, no han tenido tanta repercusión como otras. Y es una pena, porque Shusterman ha creado una distopía igual de adictiva e intensa que Los juegos del hambre o El corredor del Laberinto, y mil veces mejor que Divergente. Espero que esta reseña os pique la curiosidad y haga que vayáis corriendo a vuestra tienda o biblioteca más cercana a por él :)

Sinopsis (Propia) sin spoilers: En el mundo que nos presenta Shusterman, tras la segunda guerra civil de EEUU, ha sido aprobado el llamado Tratado Vital, mediante el cual la vida del ser humano está protegida desde el momento de la concepción, hasta los 13 años. De los 13 a los 18 años los padres que así lo deseen podrán optar para su hijo un aborto retroactivo, también llamado estado diviso o desconexión. Los motivos que pueden alegar pueden ir desde el económico (Falta de medios para mantener al adolescente) pasando por el mal comportamiento del hijo, hasta el diezmo, que significa que las familias ceden voluntariamente uno de sus hijos a su Dios. El adolescente a desconectar será llevado a lo que llaman una cosechadora, donde se le dividirá, guardando todos y cada uno de sus órganos, así como partes del cuerpo, para que sean aprovechados en el futuro por alguien que los necesite o simplemente quiera cambiar su aspecto. Tras esto, nos presentan a los tres protagonistas: Connor, cuyo comportamiento y su incapacidad para canalizar su ira ha llevado a sus padres a tomar la decisión de quitárselo de en medio desconectarle. Risa, huérfana a cargo del estado, excelente pianista, pero que debe ser desconectada ya que el estado no dispone de los suficientes medios para mantener a todos los huérfanos que hay, y finalmente Lev, procedente de una familia muy religiosa, que ha sido educado desde la cuna para ser un diezmo. Al principio del libro los caminos de los tres protagonistas se cruzan, dando lugar a un accidente en carretera en el que conseguirán escapar de su destino. Al menos por el momento, ya que ahora se convierten en fugitivos perseguidos por las autoridades. 


Reseña: Como os dije, este libro es genial. Bajo la premisa que os he contado arriba, el autor nos mete a los tres protagonistas en un no parar, en una tensión constante. El libro es muy adictivo y lo convierte en un vicio, hace que no puedas parar de leer. Al mismo tiempo, nos deja caer algunas cuestiones éticas y morales, que nos invitan a la reflexión. Ahora que tanto se habla de la ley del aborto en nuestro país, nos presenta el aborto retroactivo, y lo hace desde ambos puntos de vista: Desde el chico/a que no desea ser desconectado, que quiere vivir, llegar a ser algo en la vida, tener la posibilidad de envejecer, y el punto de vista contrario: El que piensa que cierto número de chavales deben ser desconectados y deben acatar sin quejas ese destino. No existe el aborto tal y como lo conocemos ahora, si una mujer se queda embarazada debe dar a luz, pero no tiene por qué quedarse con el bebé si no lo desea. Tiene dos opciones: O entregarlo al estado y que crezca en un orfanato, o bien dejarlo en la puerta de alguien y salir corriendo. Eso es lo que llaman colar la cigüeña y ese bebé pasa a ser ahora de la familia que lo encuentra. Por lo general, los niños de la cigüeña acaban en la cosechadora. Neal Shusterman hace una crítica a la sociedad actual valiéndose de su sociedad inventada. Connor y Risa desean vivir. ¿Quienes son los demás para decidir por ellos? ¿No deberían ser ellos quienes decidan lo que quieren hacer con sus cuerpos y sus órganos? Por su parte, Lev ha crecido siempre sabiendo cual iba a ser su destino y creyendo que era su misión en la vida, para la cual había nacido. En este libro podremos ver su evolución, como poco a poco va cambiando su manera de pensar. Al mismo tiempo, Shusterman nos presenta el equivalente a lo que sería un grupo terrorista. Aquí son los aplaudidores, chicos que han ido inyectándose un explosivo en las venas, con la finalidad de hacerlo explotar aplaudiendo en un momento o lugar dado, y llevarse con ellos todo lo que haya en varios metros a la redonda. ¿Qué lleva a un adolescente a hacer eso? Todas estas cuestiones éticas y morales se van presentando poco a poco. El autor en ningún momento nos impone ninguna manera de pensar, todo queda en el aire, pero aparte de esto, nos hace que necesitemos seguir leyendo, saber qué pasa con Connor, Risa y Lev. El libro tiene una pequeña parte que, al menos a mí, me dio un poco de grimilla, ya que vamos a ser testigos de una desconexión. No voy a decir quien es el adolescente desconectado (Hay muchos personajes secundarios), pero vamos a vivirlo con todo lujo de detalles. 

En definitiva: Desconexión es un libro con mucha, muchísima acción, es un no parar. Shusterman mantiene al lector en tensión sin descanso por sus personajes mientras le invita a pensar sobre cuestiones éticas muy presentes en nuestra realidad actual. Este libro no te defraudará en absoluto. 

Bellotómetro:
5/5 bellotas. Inmejorable. No te arrepentirás.


Título: Reconexión
Título original: Unwholly
Autor: Neal Shusterman
Editorial: Anaya
Páginas: 484
Edición: Tapa blanda con solapas. Cosido. Papel de calidad media.
Precio: 17,95€

MUCHAS GRACIAS A ANAYA POR EL EJEMPLAR

Sinopsis (Propia, contiene spoilers de Desconexión): Tras los incidentes ocurridos en la cosechadora Happy Jack, Connor dirige el Cementerio, Risa ha quedado parapléjica y ayuda en lo que puede a Connor, y Lev está a cargo de su hermano y del Padre Dan. Los tres son ahora conocidos por todos: Connor sigue siendo una leyenda para los ASP, aunque muchos lo creen muerto en Happy Jack (incluyendo policías), Risa se ha escapado de la desconexión al negarse a aceptar una nueva espina dorsal, ya que los inválidos no son aptos para ser desconectados, y Lev es considerado poco más que un monstruo: El diezmo que se convirtió en aplaudidor y que se negó a aplaudir. Aquí vamos a conocer a tres personajes más. Uno es Starkey, adolescente de la cigüeña, calculador y ambicioso, otra es Miracolina, diezmo como lo era Lev y con el cerebro igualmente lavado, y Cam, quizás el más interesante de todos, ya que es un ser al más puro estilo Frankenstein: Creado a partir de piezas provenientes de cosechadoras. Su cerebro habla multitud de idiomas y tiene infinidad de conocimientos y habilidades, su piel tiene diferentes tonos, su pelo es de todos los colores que puedan existir, su cuerpo es simplemente perfecto. Estos tres personajes van a mezclarse con nuestros tres protagonistas: Starkey con Connor, envidiando su posición y planeando pasar por encima de él y de quien sea, Miracolina con Lev, quien intentará hacerle ver el engaño que es ser un diezmo, aunque no contará con la testarudez y cabezonería de la niña, y Cam con Risa, donde vamos a ver algo tipo La Bella y la Bestia, aunque solo lo que vendría a ser el principio de algo, ya que Risa está enamorada de Connor. No hay que olvidar a otro personaje también muy importante: Nelson, el policía al que Connor aturdió con su propio dardo en el primer libro, momento en el que Connor se convirtió en leyenda. La vida no ha tratado bien a Nelson, ya que fue echado del cuerpo y ha desarrollado un odio profundo hacia los ASP; por lo cual se dedica a traficar con los piratas de partes. Cuando se entera de que Connor podría seguir vivo, solamente tiene algo en la cabeza: Venganza. 


Reseña: El libro empieza justo después de desconexión, aunque antes de saber de Connor, Risa y Lev, nos va a presentar a Nelson, Starkey, Miracolina y Cam. Si en el anterior os pareció que Roland era malo, preparaos, porque Starkey es mil veces peor. Es muy ambicioso, y envidioso en el mal sentido. Es calculador y manipulador, y no soporta que Connor exista y todos le admiren por quien es y lo que representa. Es un personaje al que vais a odiar pero al mismo tiempo no querréis quitarle de en medio porque da muchísimo juego. Miracolina es un diezmo, aunque no va a cambiar de la manera que lo hizo Lev. Esta niña es muy cabezona, y mientras intentan que piense por sí misma, podemos ver como el autor nos empieza a soltar perlas para que pensemos, como ya lo hizo en el anterior libro. Y respecto a Cam, ya os conté que era un Frankenstein. Podemos ver prácticamente como nace, cómo empieza a moverse, a hablar, a poner en orden todo lo que tiene en su cabeza (Que no es poco). Veremos a su "madre", Roberta, muy orgullosa de su engendro niño. Cam verá a Risa en fotos y querrá tenerla a su lado. Así, Risa se convertirá en Bella prisionera en el castillo de la Bestia, a quien considera un monstruo, pero poco a poco irán conociéndose mejor. Cam está enamorado de Risa, pero el corazón de ella ya está ocupado, como todos sabemos, por Connor. Risa verá que Cam no es el monstruo que ella pensaba, y que ambos tienen un enemigo común. En Nelson veremos representada la venganza. Solo tiene en la cabeza un odio infinito hacia Connor, el chaval que le destruyó la vida y su carrera, y podremos ver cómo piensa y siente una persona en la que la venganza se ha convertido en una obsesión. 
De nuevo, y usando panfletos publicitarios, el autor nos vuelve a dar el punto de vista sobre la desconexión, esta vez de quienes la apoyan, nos enseña sus motivos y nos hace pensar. ¿Tiene razón esta gente? ¿Quien debe aceptar su destino: El desconectable o la persona que necesite un órgano nuevo que no hay? ¿Quien tiene más derecho a vivir? En este libro no presenciaremos ninguna desconexión ni ninguna escena con grima (Si ya de por sí Cam no da suficiente grima), pero, al igual que su predecesor, está lleno de acción a raudales, de no parar. Como esta vez tenemos siete personajes, puede pasar bastante tiempo desde que dejemos uno hasta que volvamos con él, por lo que, de nuevo, querremos seguir leyendo. 
Debo añadir que este libro, a pesar de tener exactamente el mismo estilo del anterior, al principio se hace un poco lento. Es comprensible: Nos están presentando a cuatro personajes más, y muy bien presentados, y esto no se hace en un momento. Aproximadamente en la página 200 el libro arranca, y a partir de la 300 es imposible dejar de leer. 
En definitiva: Un libro que sigue a su predecesor, nos presenta a varios personajes nuevos, cada uno con una psique  muy bien construida que dan muchísimo juego al libro. Acción trepidante, tensión, angustia... En cuando llegues a la mitad, no querrás ni podrás parar.
Bellotómetro:
4/5 bellotas. Muy bueno (Algo lento al principio)




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