miércoles, 10 de octubre de 2018

La chica que dejaste atrás, de Jojo Moyes

¡Hola, bellotitas! Este año el otoño ha venido tardío, porque yo estuve pasando calor cuando ya el calendario marcaba octubre! Bueno, traigo otra de mis lecturas de este verano, una de las (pocas) que me gustaron:


¿Por qué quise leer este libro? Principalmente porque Antes de ti, la primera novela que leí de esta autora, me gustó mucho. Pero luego leí Después de ti... y madre mía, qué decepción de libro. Así que, aprovechando que esta primavera sacaron esta edición tan cuqui, con tapa flexible, y que estaba tiradísima de precio, pues lo compré. ¡Y qué bien que hice!

Reseña: Este libro nos cuenta dos historias que suceden con casi 100 años de diferencia:  la primera nos sitúa en 1916, en plena Primera Guerra Mundial, en un pueblecito al norte de Francia. Allí conocemos a Sophie. Su marido es pintor y se ha ido a luchar al frente. Ella se ha quedado junto con su hermana mayor, los hijos de esta, ambos pequeños, y su hermano menor al frente del negocio familiar, un pequeño hotelito. Como no podía ser de otra manera, los alemanes lo han tomado y saqueado, y ahora se ve obligada a cocinar para ellos a cambio de unas pocas migajas. En el vestíbulo tiene un cuadro que pintó su marido, que representa un retrato de la propia Sophie, llamado La chica que dejaste atrás. Uno de los comandantes alemanes ve el cuadro y empieza a obsesionarse con él. Y la segunda historia sucede en el presente, donde Liv, una joven viuda, trata de soportar el dolor por la prematura pérdida de su marido y que su memoria permanezca intacta. Por eso conserva la casa que él construyó (era arquitecto) a pesar de que las deudas la ahogan cada vez más y se niega a desprenderse de uno solo de sus recuerdos. Le tiene especial cariño a un cuadro que compraron en su viaje de novios, en Barcelona, a un precio muy bajo. Ese cuadro es el nexo que unirá ambas historias.



Las dos historias van narrándose alternando unos capítulos de una con unos de la otra. Así, vemos la dura vida de Sophie y sus esfuerzos para que su familia pueda tener algo que comer, vemos a los habitantes del pueblo, que tan pronto le dan la mano como le niegan cualquier ayuda. Vemos su amistad con el comandante alemán, admirador del arte en general, del de su marido en particular y del cuadro de Sophie en concreto. Y por otro lado tenemos a Liv, capeando como puede la soledad. Quiere honrar la memoria de su marido y por eso hace lo que ella cree que él hubiera querido. Se niega a desprenderse de la casa que este construyó para ambos, a pesar de que no puede mantenerla. Pero al mismo tiempo, está abierta al amor, a encontrar pareja de nuevo. Y así conoce a Paul, un ex-policía, que trabaja como investigador privado recuperando objetos perdidos durante la gran Guerra. Y resulta que una noche Liv invita a Paul a su casa y allí está. El cuadro. La chica que dejaste atrás. Los herederos de Sophie, concretamente los nietos del hermano de Sophie, llevan muchos años buscándolo y reclamándolo como suyo. El pintor, el que fue el marido de Sophie, ha adquirido mucha fama y ahora ese cuadro vale millones. Pero, por supuesto, Liv no está dispuesta a entregárselo. Es un recuerdo de su marido, de su viaje de novios, de la época en la que ella era feliz. Y Paul debe reclamarlo legalmente, porque todas las pinturas que fueron expoliadas por los nazis deben, por ley, volver con las familias de los legítimos propietarios. Es decir, que aunque Liv comprara ese cuadro donde fuera, se considera que el cuadro fue robado por los nazis y por tanto debe regresar a la familia de la que procede. 


Y aquí empieza la batalla. Liv está endeudada hasta las cejas y esto ha sido el golpe definitivo. Pero ella no va a dejarse vencer. Su marido hubiera querido que luchara, y aun sabiendo que tiene todas las de perder, decide ir a juicio. Su única salida es demostrar que el cuadro no fue robado por los nazis. ¿Pero cómo demostrar eso, un siglo después de lo ocurrido? Evidentemente, Paul ha buscado ese cuadro durante mucho tiempo, es un experto y sabe dónde y cómo buscar. ¿Qué va a hacer ella, que no tiene mucha idea, contra un gabinete de expertos?
Y mientras tanto, seguimos con la historia de Sophie. Cuando las cosas parecía que no le podían ir peor, le llegan noticias de que su marido está muy enfermo y probablemente moribundo. La pobre chica no puede más y toma una decisión muy drástica... que no tendrá vuelta atrás. Y en el presente, Sophie sigue gastando un dineral en abogados, en detectives, en viajes para esclarecer los hechos... Está en la ruina, pero necesita ganar ese juicio como sea. Paul tampoco está dispuesto a ceder, está en juego su honor y su reputación, y más cuando el caso trasciende y empieza a salir en la tv y en la prensa. Todo el mundo los reconoce por la calle y la situación empieza a volverse insostenible. 


No soy experta ni en la Primera ni en la Segunda Guerra Mundial, pero la ambientación me ha parecido la adecuada. Realmente me he sentido trasportada a aquella época y he sentido la tensión en el pueblo ocupado, el coraje de Sophie, he maldecido mil veces a los vecinos. En ese sentido, me ha conquistado.
Y el mensaje que da el libro me ha parecido muy bueno. Del mismo modo que el mensaje de Antes de ti era que no debemos interferir en decisiones que no son nuestras ni nos corresponden, en La chica que dejaste atrás el mensaje es que no debemos aferrarnos a las cosas materiales, porque de nada nos sirven sin las personas a las que queremos. Podría darle vueltas a la frase y explicarla... pero creo que es mejor dejarla así. Es una lección que la vida y las circunstancias enseñan tanto a Sophie como a Liv. 
Y el final. ¡Qué final! Me ha encantado. Cómo, poquito a poco, vemos lo que pasó con Sophie, con su marido, con el cuadro... cómo llegó a ese pisito en Barcelona... y la resolución del juicio. Ya antes de que el juez dijera lo que finalmente dijo, Liv se había dado cuenta de qué era lo que ella en verdad quería, y eso es lo importante. Lo que no quita que el final me pareciera precioso y perfecto en ambos sentidos, tanto para Sophie como para Liv. Creí que iba a acabar fatal. Intuía toda una desgracia, tanto en la historia del pasado como en la del presente... y poco a poco el ver que me equivocaba me hacía muy feliz. Sin duda, seguiré confiando en Jojo Moyes.

Bellotómetro:

5/5 bellotas. Un libro que atrapa, y con un precioso mensaje. 

sábado, 6 de octubre de 2018

Recuento: Los libros que leí en septiembre

¡Hola, bellotitas! Pues me he decidido a hacer algo que he visto por muchos sitios, que es un recuento mensual. Para ello voy a usar las fotos que pongo en Instagram (¿No me sigues aún? ¿A qué esperas? Tienes el botón a mi cuenta en el lateral derecho). 

Os presento el recuento de los libros que he leído en septiembre:

La distancia entre tú y yo llevaba dos años en mi estantería 😅 pero lo fui posponiendo y... bueno, lo importante es que lo he leído, ¿no? La reseña la podréis ver próximamente en el blog (3/5 bellotas).

El fuego que nos une es el que me faltaba por leer de la saga los elementos y me gustó bastante poco... Es la historia de un yonki, a grandes rasgos. Acabé un poco hasta las narices de él y de su manera de ser. Lo mismo de antes: reseña dentro de poco (2/5 bellotas).

Everless. Ay, este sí que me gustó. Todo: la narrativa, el mundo que nos presenta, el final... en la reseña lo contaré con detalles, pero es que me gustó tanto que no puedo dejar de recomendarlo (5/5 bellotas). 

La frágil belleza del cristal ha sido una maravillosa lectura, una historia de amor y valor en la Segunda Guerra Mundial. Reseña aquí (5/5 bellotas). 

miércoles, 3 de octubre de 2018

El aire que respira, de Brittainy C. Cherry

¡Hola, bellotitas! Hoy vengo con un libro que cogí con muchas ganas y con el que me llevé... otro chasco más. Ahí va:



¿Por qué quise leer este libro? Porque he leído otros dos libros de esta autora, concretamente el tercero y cuarto de esta serie (por fortuna, no hay que leerlos en orden) y me encantaron. De este todo el mundo dice que es el mejor, junto con el tercero. Estaba convencidísima de que me iba a encantar. 

Reseña: El libro nos cuenta la historia de un hombre que perdió a su mujer y su hijo, y de una mujer que perdió a su marido en un accidente de tráfico. Ambos llevan mucho dolor encima, no lo han superado. Él se encierra en sí mismo, mientras que ella aún tiene a su hija, Emma, una niña adorable, que es su motivo para vivir. Ambos se van a conocer en el mismo pueblo y en un principio no se van a caer bien, sobre todo por que él se ha vuelto bastante huraño y antisocial. 


Como en todas las obras de Brittainy Cherry, o al menos las de esta serie, nos presenta a dos personas rotas para darnos al final un mensaje de esperanza, de que se puede salir del agujero, que hay luz al final del túnel, pero antes de llegar a esa conclusión deberán sufrir (y hacer sufrir al lector) un rato. 
Tristan y Elizabeth, que así se llaman ellos, descubrirán que pueden canalizar su dolor estando juntos y fingiendo que el otro es la persona a la que perdieron. Comienzan así una relación basada única y exclusivamente en el sexo, que les sirve de liberación, que les permite "respirar", ya que el dolor se lo impide. Poco a poco irán sintiendo algo el uno por el otro, pero les costará admitirlo, sobre todo a él. 
Por otro lado, tenemos a un personaje muy importante en este libro, que es el ex de Elizabeth. Al principio parecerá un personaje más pero en el último cuarto del libro (aproximadamente) cobrará protagonismo y le dará un final bastante peliculero, pero no de los buenos sino de esas películas de sobremesa de antena 3. Intentó meterle un toque de thriller... y para mi gusto le quedó bastante chapucero. 
Se nota que es el primer libro de esta serie. Brittainy mejoraría con la práctica (Mi favorito sigue siendo el tercero). Aun así, se nota que ya empezaba a asomar esa escritora capaz de emocionarnos tanto. 


El libro no me ha gustado como los otros básicamente por un motivo, y es que no me he creído esa especie de "desahogo" que tiene la pareja para olvidar el dolor. No me creo que utilizando al otro -siendo ambos conscientes en todo momento de que están siendo utilizados- consigan sentirse bien. Me ha parecido surrealista e irreal, y por un momento pensé que si todo el libro iba a ser así, que vaya chasco. Me veía venir algo muy predecible, pero al meterle ese pequeño thriller -insisto, chapucero y propio de película mala- le dio un poco de vidilla al asunto y no se cumplió el tan temido cliché que me veía venir. 
De todos modos, es un libro que va de menos a más. En cuanto dejan de acostarse juntos y empiezan a sentir algo, la cosa se anima. 
Emma es una niña adorable. He disfrutado todos y cada uno de los momentos en los que sale. De Elizabeth también puedo decir que me ha gustado como personaje, pero de Tristan... tiene sus momentos. A veces es majo, pero cuando le conocemos al principio, tan borde, tan "que-me-dejes-en-paz-joder" debo reconocer que no se ganó mi afecto. Lo dejo en un "correcto", pero me hubiese gustado que fuera uno de esos hombres que enamoran. 

Bellotómetro:

3/5 bellotas. Entretenido, pero no es el mejor de la autora. Situaciones poco lógicas.

jueves, 27 de septiembre de 2018

La frágil belleza del cristal, de Amy Harmon

¡Hola! Anoche acabé la lectura de este libro y ha sido precioso. ¿Os animáis a meteros en la Italia de la Segunda Guerra Mundial?


AGRADECIMIENTOS A PRINCIPAL DE LOS LIBROS POR EL ENVÍO DEL EJEMPLAR

¿Por qué quise leer este libro? Por dos razones: la primera, porque Amy Harmon es de mis autoras favoritas, me encanta cómo escribe y su libro Máscaras aún se sitúa entre mis mejores lecturas. Y la segunda, porque una historia de amor imposible ambientada en la Segunda Guerra Mundial tenía todas las papeletas para que quisiera el libro sí o sí. 

¿De qué va el libro? Nos vamos a la Segunda Guerra Mundial, y más concretamente a Italia. Allí conoceremos la historia de Eva, una judía, y Angelo, un cura católico. Se conocen desde niños, están enamorados y ambos lo saben, pero si ya de por sí su amor era imposible, la alianza de Italia con Alemania hace que salvar a las personas que aman sea lo más importante y a la vez lo más difícil. 


Reseña: Amy Harmon lo ha vuelto a conseguir, este libro me ha gustado casi tanto como lo hizo Máscaras en su día. No es un libro juvenil, y considero un acierto que lo hayan publicado en Principal y no en Oz (Ambos sellos pertenecen a la misma editorial). Esto no quiere decir que no lo puedan disfrutar los lectores de juvenil, pero lo recomendaría para quienes estén un poco familiarizados con los sucesos de la 2GM, en concreto con la situación de los judíos. Anna Frank, La vida es bella, El niño con el pijama de rayas... Si os gustaron estas historias, no podéis perderos La frágil belleza del cristal.
La historia empieza cuando Eva y Angelo se conocen, siendo niños, y desde el principio nace una bonita amistad entre ellos. Vemos cómo van creciendo y cómo esa amistad se va convirtiendo en algo más fuerte, pero Angelo va para cura. En un flashback nos narran cómo sintió la llamada y que cree que así podrá ayudar y proteger a los que ama. Es ordenado sacerdote católico, mientras que Eva es judía, como lo ha sido su familia desde hace muchas generaciones. Y sí, se quieren, ambos lo saben, pero saben también que lo suyo es imposible. 
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes llegan a Italia y comienza el holocausto. Se nos narra cómo fue todo poco a poco, cómo empezaron quitándoles derechos fundamentales, tales como la escolarización, el trabajo o visitar ciertos lugares. Después llegan las persecuciones, redadas nocturnas, asesinatos a plena luz del día... Hitler quería un mundo sin judíos y estaba dispuesto a acabar con ellos de la manera que fuese. 
Angelo lucha para mantener a salvo a todos los judíos que puede. Colabora con el Vaticano y les proporciona documentos falsos, cobijo en monasterios, les ayuda a escapar del horror. Arriesga su vida a menudo, pero no le importa ya que salvar a las familias judías es mucho más importante que su propia seguridad. En especial, salvar a la familia de Eva. Ella tampoco permanece inactiva, también ayuda cuanto puede y pronto se verá obligada a huir a Roma, donde nadie pueda conocerla ni atestiguar que es judía. En Roma también podrá ayudar más a la causa. O eso creen.



La autora se ha documentado muchísimo para escribir este libro. Todos los acontecimientos que narra son reales, cada barbaridad que cometen los nazis, desgraciadamente, sucedió. Nos lo indica en una nota al final de la novela. Aunque Angelo y Eva son ficticios, el libro cuenta con muchos personajes que existieron en aquella época y la autora nos los presenta tal y como se les conoció. De este modo, tenemos auténticos monstruos nazis, con su nombre y apellidos reales, o gente que ayudó a los judíos hasta donde la situación lo permitió. Quedé muy impresionada leyendo algunos horrores perpetrados por los nazis, y aún más cuando supe que no eran inventados sino que fueron reales.
Una cosa que me ha gustado mucho es el profundo respeto con el que la autora trata a las religiones. Podría haber caído en el tópico de presentar su propia religión como la auténtica y verdadera, pero no. La autora se documentó acerca de las costumbres judías, sus ritos, todo lo que hacen. Como dicen los personajes en cierta ocasión, sus raíces son su familia, sus antepasados y sus hijos, y no pueden dejar de ser judíos porque es parte de sí mismos, es lo que ellos son. El judaísmo es tratado con mucho respeto, en todo momento, y también lo es el catolicismo. Angelo es un cura cuyas creencias se resquebrajan en más de una ocasión, pero jamás reniega de ellas ni intenta convertir a nadie. Cuando los alemanes están llevándose a las familias judías para matarlas o que acaben en un campo de concentración, a Angelo le da igual que profesen una religión que no es la suya. Son gente que necesita ayuda, y eso es todo. Los judíos colaboran entre ellos para que nadie se quede sin comida o sin abrigo, y Eva incluso arriesga su vida por proteger a su gente. El ser humano es capaz de hacer grandes cosas, y podemos convertirnos en superhéroes si aprendemos a mirar más lo que nos une que lo que nos separa. El libro tiene un mensaje maravilloso y es con lo que me quedo.
¿Un punto negativo? Pues lo tiene, y es que, sin caer en spoiler, en los últimos capítulos, concretamente cuando estamos ya en Bélgica, sucede algo que me ha parecido muy de película, muy hollywoodiense, algo forzado. Sería lo único que le achacaría al libro como no tan bueno, pero el conjunto del libro en sí, los personajes, las situaciones por las que pasan, el mensaje... es todo tan bonito que yo, personalmente, le perdono a la autora que metiera una escena como aquella. 

Bellotómetro:

5/5 bellotas. Preciosa y emotiva historia con unos personajes admirables.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Gus, la otra mitad del corazón, de Kim Holden

¡Hola, bellotitas! Siguiendo con la mala racha de lecturas veraniegas de las cuales casi ninguna me emocionó, hoy traigo esta. La tenía pendiente desde hacía medio año, pero por fin me pude poner con ella, y... otra decepción. ¡Qué malo es ir con las expectativas altas! Porque luego te llevas un porrazo de aúpa...


Gus, la otra mitad del corazón es la segunda parte de Bright Side, el secreto está en el corazón


¿Por qué quise leer este libro? Obvio: porque leí la primera parte y me encantó. A pesar de que el primero acababa bastante cerrado, estaba deseando saber cómo continuaban los personajes. Me había encariñado mucho con ellos. 

Reseña: Si habéis leído Bright Side, probablemente llorasteis mucho con ese final. Porque vaya final. Aunque se veía venir desde la mitad, no por eso dejaba de ser trágico y muy triste. Todos los personajes se quedaron destrozados ya que Kate, o Bright Side, como la llamaba Gus, era una persona increíble, una luz que iluminaba las vidas de todos. El que peor lo lleva es Gus, en quien está centrado este libro. No lo ha superado, pero al mismo tiempo su grupo se está haciendo más y más famoso. Tiene que sobrellevar el dolor con una gira por Europa que no quiere hacer. Solo desea estar a lo suyo y ahogar sus penas en alcohol y drogas. No quiere sentir, no quiere recordar que Bright Side no volverá. Empieza a dejarse, hasta el punto de no asearse y permanecer con la misma ropa semanas seguidas. En la gira, a la que va obligado, sale al escenario completamente colocado porque es la única manera que conoce de hacerlo. Y en esas anda cuando conoce a Scott, una asistente del grupo que les acompaña durante la gira. Al principio se caen fatal. Pero poco a poco se van conociendo mejor y surge el amor. Básicamente, ese es el resumen del libro y lo que podemos leer en la contraportada. 


Pues... no me ha gustado. Sí que he reconocido la pluma de Kim Holden, y esa pluma es la que me ha hecho continuar y no dejarlo abandonado. Kim escribe muy bien, pero este libro está a años luz de su predecesor. Bright Side era desgarrador, te tocaba el alma y luego te la hacía añicos sin piedad. No es el caso de esta segunda parte. La autora trata de que nos pongamos en el lugar de Gus o de Scott (que van alternándose los capítulos) y sintamos como ellos, pero no lo logra. Sí, está claro que Gus está destrozado por la pérdida, pero eso lo sabemos ya de antemano. Todas sus acciones, al menos a mí, no me han sorprendido. ¿Una estrella del rock que se autodestruye? ¿Una persona que se deja completamente porque ha perdido a la persona más importante de su vida? Eso es lo que nos cuenta, pero sin llegar a transmitir como lo hizo en la primera parte. 
En el fondo, yo creo que la primera parte logró llegarme tanto porque no me puse en el lugar de la protagonista, sino en el de tantas personas a las que les cambió la vida y por eso me destrozó tanto. En este libro no conocemos a los seres que quieren a Gus, al menos no tanto como para que compartamos su preocupación y su dolor. Están los otros miembros del grupo y está su madre, pero apenas se incide en la relación que tienen. 


¿Y qué decir de Scott? La chica es sosa y no tiene nada que me hiciera destacarla. También tiene una losa con la que cargar, sus propios problemas, que se solucionan en un plis plas y sin mayor dificultad (¿En serio ha sido tan fácil?, pensaba yo). Además de que se me hizo muy irreal su relación, porque Gus pasa de estar entre drogas y alcohol a cortar drásticamente con todo eso sin que le costara nada, y la ayuda a encontrar trabajo nada menos que en casa de su madre, cuando apenas la conoce mucho. Es como si fueran dos Gus diferentes: el de la gira y el post-gira. ¿Y eso que le da de ayudar a la gente? En Kate se entendía, pero en Gus no me pega nada. 
Huelga decir que si seguí leyendo es porque la narración era muy entretenida, pero la historia no me ha gustado nada. Toda la parte romántica me ha parecido muy forzada y el personaje de Gus de la primera mitad no tenía nada que ver con el de la segunda. 

Bellotómetro:

2/5 bellotas. Un ejemplo de lo de "segundas partes nunca fueron buenas".

miércoles, 19 de septiembre de 2018

13 horas en Viena, de Paula Gallego

¡Hola, bellotitas! Esta semana hablaré de otro de los libros que leí este verano. Y aquí empezó mi mala racha, porque casi ninguna de las lecturas desde esta logró emocionarme...


¿Por qué quise leer este libro? Porque había leído otro libro de esta autora, Un día de invierno (Reseña aquí) y me gustó mucho. Por eso quise probar con el primero de esta saga New Adult. Y... me llevé una decepción. Es lo que suele pasar cuando vas con altas expectativas...

Reseña: Seré breve, porque decir estas cosas nunca es agradable, y más si es de una autora española que puede leer esto y llevarse un disgusto (A nadie le gusta que digan que su bebé no ha gustado). Por eso la reseña va a ser muy corta.
El argumento, básicamente, es que los protagonistas, Kat y Erik, se conocieron en Viena durante unas jornadas deportivas, pasaron 13 horas juntos y luego no volvieron a verse hasta tiempo después, en París, de casualidad. Y él está bastante molesto porque en Viena ella le dio su teléfono para continuar lo que habían empezado, pero después Kat lo borró de su móvil (del de él) para que no la llamara, ya que ella no quería continuar. Poco a poco vuelve a surgir lo que les unió, y mientras que ella cree que se están acostando para pasarlo bien, él quiere iniciar algo más serio. Básicamente es eso. 
Mi problema con este libro es que el argumento es... simple. Demasiado simple. Y yo los prefiero un poco más elaborados, que pasen más cosas. La historia de una pareja que no se aclara respecto a lo que quieren para mí no ha sido suficiente. Necesito más argumento. Necesito que pasen más cosas. Necesito algo más. Quizás, si no hubieran pasado entre las sábanas la mitad del libro, el argumento hubiera dado más de sí. Es otra cosa que he visto que no me ha gustado: ¿Eran necesarias tantas escenas de cama? ¿No hubieran sido suficientes dos o tres? Me queda muy claro que ambos tienen un cuerpo perfecto y él tiene un culo y unos abdominales de infarto... No hay que repetirlo cada vez que se quita la ropa. 
Pero bueno, no todo es negativo. También hay cosas buenas. Es un libro con pocos personajes, como a mí me gusta. Y la manera de narrar los sentimientos en los últimos capítulos me ha gustado mucho, era muy bonita. La pareja está bien construida, es creíble, realmente es como cualquiera de las que te puedas encontrar por la calle. Realmente creo que este libro, con unos cuantos acontecimientos más que fueran aparte de los de la relación, hubiera ganado mucho y me hubiera mantenido pegada a sus páginas. 
No leeré los restantes libros de esta saga, pero estaré atenta a lo que vaya publicando Paula porque ya os digo que Un día de invierno me gustó mucho, y la pluma de Paula es bonita. Seguro que el un futuro vuelvo a leer algo suyo que me guste más. 

Bellotómetro:

2/5 bellotas. El argumento es muy escaso. 

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Nuncanoche, de Jay Kristoff

¡Hola, bellotitas!
La reseña de hoy es la de una auténtica maravilla de libro. Fantasía. Pero para adultos. Y es fantasía oscura...  De verdad que lo cogí sin tener ni idea de lo que me iba a encontrar, cero expectativas, pero ha sido increíble!!!!


Sinopsis: En una tierra en la que ninguno de sus tres soles llega jamás a ponerse, la joven asesina Mia Corvere acaba de unirse a la banda más mortífera de la República.
De niña, Mia escapó de milagro de la rebelión fallida de su padre, que murió ejecutado por traición. Su mundo se vino abajo y, sola y sin amigos, tuvo que huir de enemigos implacables. Pero su insólito don para conversar con las sombras la llevó por un camino más oscuro de lo que jamás hubiera podido imaginar.
Ahora, años más tarde, emprende un arriesgado viaje para demostrar su valía en la Iglesia Roja. Los pasillos de esta escuela de asesinos están repletos de peligros mortales. Aquí y allá amenaza la traición, pero, para llegar a ser una adversaria sin par, Mia debe sobrevivir a la iniciación.
Solo así estará un paso más cerca de lo único que desea... 

Reseña: En serio os digo que siento que cualquier cosa que diga no va a estar a la altura de la maravilla que es este libro. Es fantasía, sí, pero para adultos. Se aleja de Tolkien, sus mundos y sus criaturas, y nos presenta un mundo en donde los soles casi nunca se ponen, de ahí lo de "Nuncanoche", poblado por humanos... y por sombras. 
La protagonista es Mia Corvere. Cuando era pequeña ejecutaron a su padre e hicieron prisionera a su madre junto con su hermano, entonces bebé, mataron a su gato y a ella se la llevaron para ahogarla en el río. Escapó... pero nunca olvidó ni perdonó. Ahora, dieciocho años después, está dispuesta a ejecutar su venganza. Va a matar a todos los responsables de aquello. Y para eso necesita entrar en la Iglesia Roja, una escuela de asesinos. Llegar hasta allí no será fácil. Ser aceptada, tampoco. Intrigas, traiciones, puñaladas traperas... no falta de nada. Pero Mia... menuda es ella. Olvidaos de las chicas dulces. Mia es una mujer de armas tomar. Junto a ella está Don Majo. Es un ser del mundo de las sombras, que ha estado junto a ella desde que escapó, siendo niña, de los que quisieron ahogarla. La aconseja, le dice verdades como puños, no le falta ironía y sarcasmo y las conversaciones entre ambos son oro puro. Y el don que le proporciona a Mia solo por estar junto a ella le será muy útil...
Cuando digo que es una novela para adultos, lo digo porque tiene escenas no aptas para lectores juveniles. Las peleas son bastante duras, con sangre y mutilaciones, algunas de las cosas que suceden entre sus páginas son realmente crueles, y de las escenas de cama, pues diré que he leído novelas románticas más recatadas. Nuncanoche tiene escenas de sexo muy explícitas. No son vulgares pero sí que te cuentan el tema con todo lujo de detalles. Y nadie se salva. Buenos, malos, prota, secundarios, aquí nadie sale ileso de nada.


Sumergirse en la Iglesia Roja es toda una experiencia. Hay cuatro tipos de clases que a las que Mia debe asistir: una de lucha, una de espionaje y manipulación, otra sobre las artes del robo, y la en la que se les pondrá a prueba casi a diario para desentrañar venenos y antídotos. Cada uno con su profesor o shahiid correspondiente. Cada día es un reto porque cualquiera de los alumnos puede morir de diversas maneras, y de hecho, pocos de los que empezaron consiguen llegar al final. 
Los secundarios me han llenado completamente. Desde Ashlinn, quien se convertirá en su amiga, pasando por Tric, su compañero inseparable, Jessamine, que le declara la guerra desde el primer día, hasta los cuatro profesores y los sirvientes de la escuela. Ninguno sobra, todos tienen su razón de ser.
El worldbuilding es de lo mejorcito que he leído ultimamente. Jay Kristoff ha creado un mundo con su propia religión, sus leyes, lugares, gentes, palabras... yo cada vez alucinaba más, y al final no he podido sino quitarme el sombrero. Además, hay un montón de notas al pie de página, escritas por el propio autor, que te explican algún detalle o historieta sobre lugares o personajes que se nombran. Todas esas notas son de risa. No es obligatorio leerlas, pero si se hace es un plus que le da al libro. 
Como ya comenté, el libro tiene escenas muy crueles, pero también tiene diálogos en los que te ríes. Don Majo es el responsable. Y el autor te intercala momentos de humor en medio de una gran desgracia. Por ejemplo, en uno de los muchos flashbacks que hay sobre la infancia de Mia, en el que habla de su querido gato y cómo se lo cargaron, te dice también que se llamaba Capitán Charquitos por su tendencia a hacerse pis por todas partes. Es que te lo suelta sin más cuando acabamos de ver cómo le retuercen el cuello al pobre animal. No sabes si horrorizarte o partirte de risa. O el caballo que les hace mil y un perradas, al que Mia bautiza cariñosamente como Cabronazo. Pues así es el libro. 
Con una prosa muy adictiva en la que no puedes dejar de leer, una historia en la que siempre están pasando cosas y que hace que desees saber más y más, y el final, ¡Madre mía, qué final! No me lo esperaba en absoluto y solo puedo levantarme y darle al autor un merecido aplauso. En octubre sale su segunda parte y yo estoy deseando echarle el guante. 

Bellotómetro:

5/5 bellotas. Insuperable. 

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