miércoles, 4 de marzo de 2015

Tambores de otoño (Outlander 4), de Diana Gabaldon

Hola bellotitas! ¿Qué tal estáis? Yo ya he terminado mis exámenes, por ahora, así que vuelvo a mis lecturas y mis reseñas.


Título: Tambores de otoño
Título original: Drums of autumn
Autora: Diana Gabaldon
Saga: Outlander / Forastera, 4/10
Editorial: Salamandra
Páginas: 598
Precio: 12,95€
Edición: Tapa blanda sin solapas. Malísima calidad de papel, páginas que en cualquier momento se desprenderán.

Nunca he temido a los fantasmas. Despues de todo, vivo con ellos cada dia. Cuando me miro en un espejo, los ojos de mi madre me devuelven la mirada y mi boca se curva con la sonrisa que sedujo a mi bisabuelo para que yo tuviera mi destino.
¿Cómo voy a temer el roce de esas manos que se desvanecen, que se detienen sobre mí en un amor desconocido? ¿Cömo voy a tener miedo de aquellos que moldearon mi carne, dejando su rastro para vivir mucho mas allá de la muerte?
Menos aún podría temer a esos fantasmas que rozan mis pensamientos al pasar. Todas las bibliotecas están llenas de ellos. Puedo coger un libro de los estantes polvorientos y me atraparán los pensamientos de alguién muerto hace tiempo, pero todavía vivo en su mortaja de palabras.
Por supuesto, no son los ordinarios y acostumbrados fantasmas que turban el sueño y aterran al insomne. Mire hacia atrás y encienda una linterna para iluminar los rincones apartados en la oscuridad. Escuche las pisadas que resuenan detrás cuando camina solo.
Continuamente, los fantasmas revolotean y pasan a través de nosotros, ocultándose en el futuro. Miramos el espejo y vemos las sombras de otros rostros mirando a través de los años; vemos las siluetas de la memoria, erguida con firmeza en el umbral vacio de una puerta. Por sangre y por elección, creamos nuestros fabtasmas, nos perseguimos a nosotros mismos.
Cada fantasma sale espontáneamente de los terrenos confundidos del sueño y el silencio.
Nuestra mente racional dice...No, no es así....
Pero otra parte, más antigua, siempre repite suavemente en la oscuridad..Sí, pero podría ser...
Vamos y venimos por el misterio tratando de olvidar. Pero cuando una ráfaga de aire pasa por una habitación y agita mi cabello, creo que es mi madre.

Aviso: Tanto la reseña como la sinopsis llevan spoilers de los anteriores libros. La reseña contiene algunos spoilers menores del presente libro.

Sinopsis (Propia) sin spoilers: Claire y Jamie ahora están en las colonias americanas buscando una nueva vida. Por otro lado, Brianna, en el siglo XX, aun no digiere el cambio que ha dado su vida en los últimos meses. Un pequeño recorte de periódico del siglo XVIII contiene una noticia que incumbe mucho a su madre y al padre que nunca ha conocido, lo que lleva a la muchacha a tomar una gran decisión.


Reseña: Parece que por fin Jamie y Claire van a estar en paz, lejos de batallas y guerras. O eso piensan ellos. La novela empieza con unos maleantes a los que van a ahorcar. Entre ellos se encuentra Stephen Bonnet, quien logra escabullirse, y escapar de la horca gracias a Jamie y Claire. Craso error. No saben cuanto van a arrepentirse. Más adelante tendrán otro encuentro con él, y no será bueno. Stephen Bonnet parece ser el sucesor de Jonathan "Black Jack" Randall, el maldito hijo de puta de los libros 1 y 2. Pero lo cierto es que no le lleva ni a los zapatos. Randall era un capullo, un campeón del hijoputismo, le iba la carne, el pescado e incluso los pezqueñines. Le molaba ver sufrir a la gente, la tortura y someter a todo el que pudiera. Hierba mala que nunca moría. Pero Bonnet no es más que un piratucho de tres al cuarto. Que hace daño, sí, pero no más del que pudiera hacer un pirata en aquellos tiempos. Nada nuevo.
La novela va alternando unos cuantos capítulos dedicados a Jamie y Claire, y otros tantos a Brianna y Roger. Estos dos últimos parece que son pareja, y digo parece porque, aunque él la quiere y no se corta en demostrarlo, ella parece que por un lado se deja querer, pero por el otro le estorba. El personaje de Brianna es un tanto desquiciante, es como si la autora no se lo hubiera trabajado mucho. Se entiende que en los últimos meses le ha sucedido demasiado: Se ha enterado de que su padre no era su padre, de que su madre hizo un viaje el tiempo, vivió una gran pasión con un highlander y fruto de esa relación nació ella, y ahora su madre ha vuelto al pasado para ser feliz con él. Es como si su madre hubiera muerto sin haber muerto. Aun tiene que aceptar que en realidad es una Fraser. Mientras tanto, aparece un pequeño recorte de periodico de hace 200 años en el que la noticia es el incendio de la casa donde vivían Jamie y Claire Fraser, en el que no sobrevivieron. Ya sabemos que el tiempo no se puede cambiar: Ya intentaron Jamie y Claire evitar la batalla de Culloden y su consiguiente desastre, sin conseguirlo. Pero Brianna no puede dejar que eso suceda... y sin decir nada a nadie, ni siquiera a Roger, prepara su viaje, lo deja todo bien atado para que nadie la busque, y pasa a través de las piedras. Por fin va a conocer a su padre biológico, en el que lleva pensando desde que su madre se fue hace dos años.
Porque sí, entre unas cosas y otras, ya han pasado dos años. Lo que ocurrió en Viajera fue cosa de varios meses, y en este también vemos unas cuantas aventurillas. Veremos a Jamie y Claire instalarse y empezar a construir su casa en las tierras que el Gobierno de las Colonias ha concedido a Jamie, tierras que ahora se llaman el Cerro de Fraser y que están destinadas a ser alquiladas a escoceses que han cruzado el charco buscando una nueva vida, jacobitas perdonados y gente así. Junto a Claire y Jamie sigue Fergus, aquel chico que Jamie adoptó en el libro 2, que ya no es un niño y está casado con Masali, la hija de Laoghaire, a quien Jamie quiere como si fuera propia y que, por fortuna, no se parece a su madre. También está Ian, el sobrino más joven de Jamie, ya un adolescente, y a quien Jamie también adora como su fuera su hijo. Entre muchas peripecias y aventuras hay una que llama mucho la atención, y es el descubrimiento por parte de Claire, en una noche en la que se pierde, de una calavera humana. La persona a la que perteneció tenía empastes en los dientes... con lo que se deduce que es otro viajero como ella. El fantasma de ese viajero salvará la vida de Claire, y por los indios sabremos más acerca de él. Muy, muy interesante. 


Y por otro lado Brianna. Ahora voy a contar por qué me saca tanto de quicio esta muchacha. Ha estudiado para historiadora, como Frank. Sabe bien que en aquella época las mujeres debían de vestir de cierta manera. Pero no, ella se va con su ropa del siglo XX, con sus pantalones y jerseys ajustados que se llevaban en los años 70. Cree que su mentalidad abierta y moderna la protegerá ya que no es una mujer nacida y criada en el siglo XVIII y por tanto sabe cuidar de sí misma. Cuando Roger descubre que se ha ido, y no lo descubre porque ella se lo ponga fácil, sino gracias a que un pequeño detalle no sale como ella había previsto,  el chico por supuesto que sabe que debe ir tras ella. Por supuesto, la encontrará. Y a los pocos días Brianna, con su ropa del siglo XX, se encontrará con Bonnet y hará la mayor tontería de su vida. Tontería que podría haberse evitado si no hubiera llevado ropa del siglo XX y se hubiera negado a seguir a Bonnet hasta su camarote. Brianna, tan lista, adelantada y progre que eres. Si un pirata le dice a una mujer que vaya a su cuarto, está claro que solamente quiere una cosa. Parece mentira que seas historiadora!
Aun así, Brianna sigue en su camino para encontrar a su padre, y finalmente lo consigue. Y aquí es cuando me cabreo, porque Jamie estaba deseando conocer a su hija, de hecho había aceptado que nunca sucedería, era como ese sueño inalcanzable e imposible que todos tenemos. Creo que padre e hija se merecían un emotivo encuentro, cargado de cariño y ternura. Pero la Gabaldon nos lo estropea y la primera vez que Brianna ve a su padre... él está meando contra un árbol. Vaya manera absurda de estropear lo que podía haber sido una de las escenas más bonitas de la saga.
A partir de aquí empiezan los malentendidos. Jamie e Ian meten la pata hasta el fondo con Roger. Jamie se mete en la piel de padre sobreprotector, lo que eran en aquella época, que es algo que Brianna no espera, como tampoco espera que un cúmulo de malentendidos, de pequeños detalles que van a suceder. 
Brianna no esperaba odiar a Jamie Fraser de esa manera. Ese hombre del que tanto había hablado su madre, nunca pensó que sería un hombre violento, sobreprotector, dominante... y Jamie nunca pensó que esa hija a la que ni soñaba conocer iba a despreciarle como persona y como padre. Pero hará lo que sea necesario para solucionar su error y recuperar el amor y el perdón de su hija. 
Roger tampoco lo va a pasar precisamente bien. Como ya dije, todo ha sido un cúmulo de malentendidos, pero su opinión con respecto a Jamie no es muy diferente de la de Brianna. Los indios no lo van a tratar como a un invitado y en más de una ocasión vamos a temer por su vida. De aquí va a salir un Roger curtido, que sabe lo que es ser un prisionero y vivir codo con codo con la muerte durante muchos meses.
Frank también va a tener su protagonismo en la parte final. Una vieja carta que escribió hace muchos años, y que Roger podrá recitar a Jamie y más tarde a Claire, nos va a aclarar la clase de persona que era. Por supuesto, da para muchas interpretaciones, habrá quien piense que actuó por amor y habrá quien piense (como yo) que lo hizo por egoísmo y por hacerle un corte de manga al jacobita que le arrebató el amor de su mujer. El caso es que Frank está ya muerto, Claire no le guarda ningún rencor, y Jamie siempre tendrá que luchar contra un fantasma. No solo por su mujer, sino también por su hija, para la cual Frank siempre será mil veces mejor padre y mejor persona que él.


En definitiva, Tambores de otoño es un libro sobre todo dedicado a los padres. Se habla mucho de ellos y de su figura. Frank fue el padre de Brianna de una manera para ella perfecta, Jamie y Brianna deben aprender a aceptarse, cosa que no será fácil, y Roger también debe aceptar lo que supone ser padre, aunque no sepa si el hijo lleva o no su sangre. 


Jamie dijo algo en gaélico a los caballos y aminoraron la marcha.
-En una ocasión pasé una noche así, sabiendo que me iban a colgar por la mañana. Y sin embargo viví, gracias a alguien que corrió un gran riesgo para salvarme.
-Ya veo -murmuró Bonnet-. Entonces usted es un asgina ageli.
-¿Sí? ¿Y eso que es?
 -Es un término que usan los indios, los cheroquis de las montañas. Lo aprendí de uno que me servía de guía. Quiere decir "medio fantasma", alguien que debía morir pero sigue en la tierra:una mujer que sobrevive a una enfermedad mortal, un hombre que escapa de las manos de sus enemigos. Dicen que tiene un pie en la tierra y otro en el mundo de los espíritus. Puede hablar con ellos y ver los nunnahee, la Gente Pequeña.
-¿Gente Pequeña? ¿Como los duendes? -Jamie parecía sorprendido.
-Algo por el estilo. Los indígenas dicen que los nunnahee viven dentro de las rocas, en las montañas, y salen para ayudar a su gente en tiempo de guerra u otras desgracias.

Bellotómetro:

3/5 bellotas. Un buen libro lleno de aventuras que, entre otras cosas, hará reflexionar sobre lo que significa la paternidad.

3 comentarios:

  1. Es el libro que menos me gustó de los 4... Tengo pendiente el resto, ya que con este me sature un poco!
    A pesar de ello, disfruto como una enana de esta saga!
    Besos

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    Respuestas
    1. Te doy la razón, hasta ahora es el que menos me ha gustado. El siguiente, la cruz ardiente, mejora un poco.

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  2. A mi es que no me llama demasiado la saga, pero gracias por la reseña^^
    ¡Saludos!

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¡Comenta, bellotita! Me hará mucha ilusión *^__^*

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