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martes, 25 de octubre de 2016

El jardín de Verano (El jinete de bronce #3) de Paullina Simons

Hola, bellotitas! Hoy os traigo la tercera y última parte de una trilogía que se ha convertido en mi favorita. Durante muchos años ese puesto, el de honor, lo ocupó Jane Eyre. Pero la trilogía El jinete de bronce la ha desbancado. Por su profundidad, por su crudeza, su realismo, sus personajes inolvidables, por todo lo que me ha hecho llorar y sentir, se lleva el título honorífico.


Título: El jardín de verano
Título original: The summer garden
Autora: Paullina Simons
Saga: El jinete de bronce 3/3
Editorial: Debolsillo
Páginas: 954
Precio: 10,95€


Sinopsis (Propia, sin spoilers): Tatiana y Alexander por fin están en Estados Unidos, a salvo del comunismo y la de Unión Soviética. Con su hijo Anthony, ahora por fin parece que todo el sufrimiento quedó atrás para siempre. Pero aún les quedan muchas cosas por afrontar y muchas pruebas por las que su hasta ahora inquebrantable amor debe pasar.



Reseña: Después de sobrevivir en un Leningrado congelado, de casi morir de hambre y frío, de pasar la Segunda Guerra Mundial, de escapar de los salvajes soviéticos y su comunismo, y, en resumen, de estar vivos casi de milagro, por fin Tatiana y Alexander llegan a los EEUU y se disponen a hacer una nueva vida juntos. Sin guerras, sin hambre, sin comunismo. La pregunta es, después del epílogo que tuvo el segundo libro, donde se nos dio a entender que fueron "felices para siempre", ¿hacía falta este tercer libro? ¿Ganas de estirar la gallina de los huevos de oro? Pues, en mi opinión, este libro no está de más. No es paja. Si algo ha caracterizado a los dos libros anteriores es su realismo. No son novelitas rosas donde todo es super happy tras unos cuantos polvos y malentendidos. Los protagonistas sufren y la autora hace que el lector sufra con ellos. Porque es muy fuerte lo que les sucede. Algo como lo que han vivido Tatiana y Alexander es difícil de olvidar. En especial de Alexander. El pobre ha sido maltratado y torturado por los soviéticos durante tres años, de hecho, está vivo de milagro. Y algo así no se supera simplemente poniendo kilómetros entre la URSS y él. No se hace una raya y se empieza de nuevo. La vida para la pareja (ahora familia) no será fácil, pero lo que les une es tan fuerte, tan intenso, que merece la pena luchar por ello.


El libro se divide en cuatro partes claramente diferenciadas. Entre parte y parte hay un pequeño interludio de Tatiana con unos 14 años, cuando vivía con su familia antes de que estallara la guerra y comenzara a escasear la comida. Nos presentan a una niña nueva que llega al vecindario, llamada Saika, que resulta ser mezquina y nociva, pero Tania, con su habitual bondad, aguantará todo lo que hace. En principio no sabía qué podían aportar esos capítulos, pero tras leer el último de ellos, lo agradeces.
Hablaba de las cuatro partes. La primera tiene lugar inmediatamente después de cuando llegan a EEUU y se van moviendo de estado en estado. Alexander trabaja en lo que puede, por lo general durante varias horas, pero está el problema de que tiene secuelas de todo lo sucedido. Tiene secuelas físicas (Cicatrices en todo el cuerpo, tatuajes que le hicieron en los campos de concentración, desnutrición), pero las más importantes son las psíquicas. A Tatiana le costará volver a encontrar en ese pobre hombre al soldado del que se enamoró, y a Alexander le costará volver a ser el que era. Por no contar que el gobierno de los EEUU necesita que Alexander les haga una pequeña declaración de lo que ha venido siendo su historia, de cómo pasó a ser estadounidense y soviético sin perder ninguna nacionalidad, y demostrar que no es un espía. Tatiana teme que puedan deportarlo, teme que le puedan volver a llevar al horror en la URSS, y por eso tratará de protegerlo contra viento y marea, aunque ello le lleve a incurrir en un delito y a convertir a su marido en prófugo.
La segunda parte trata de cuando se establecen en el desierto en Arizona y Alexander empieza a trabajar en una empresa de construcción. Su jefe y el hijo de este no son lo que se dice precisamente las mejores personas. Eso Tatiana lo verá porque siempre ha tenido el don de calar a todos a la primera, pero Alexander se resistirá a ver la realidad hasta que esta salta delante de sus ojos. Mención especial a los capítulos que tienen que ver con una despedida de soltero, en donde nuestra Tatiana demuestra ser una mujer digna de admiración, y tener los dos ovarios bien puestos. No faltarán las discusiones, los gritos, pero siempre, siempre encontrarán un camino para continuar, a pesar de todo. Pero la parte realmente dura es la siguiente.
En la tercera parte Tatiana empieza a trabajar en el hospital más horas de las que ya lo hacía. A pesar de no necesitar el dinero, a pesar de que Alexander no quiere que pase tanto tiempo lejos de él, a pesar de que Anthony la echa de menos, ella añade horas y más horas, llegando hasta el punto de apenas parar por casa. Alexander le ruega mil veces que deje ese trabajo. Que la necesita. Pero ella no parece oír a su marido desesperado y necesitado de su mujer. Y, así, claro, pasa lo que tenía que pasar. No diré qué es para no chafarle la sorpresa a nadie, solo que entiendo que sucediera, y que los culpables son los dos. Sí, también Tatiana tuvo la culpa. Entiendo el comportamiento de Alexander. No lo justifico, pero lo entiendo. Ahí es cuando la pareja tiene la pelea más gorda que jamás he leído en un libro (Lo siento, Jamie y Claire de Outlander, pero Tatia y Shura os ganan, y de largo), con gritos, exabruptos, desahogos, miles de litros de veneno que salen por las bocas de ambos, y hasta violencia. Sí. Es muy fuerte lo que les sucede. Pero muy, muy real. No es un "contigo pan y cebolla" ni un "te perdono cualquier cosa que hagas". No. La vida no siempre es perfecta. Ni los matrimonios. El tener un amor inquebrantable no significa que nunca haya problemas en una pareja. Siempre los hay, de una u otra índole, y el amor ayuda a que la pareja los supere. No siempre es fácil. Y Tania y Shura nunca lo han tenido fácil. Esta es una de las cosas que más me gustan de esta saga: que te hace sufrir, pero no es sufrimiento gratuito, sino real. Deben pasar por eso para seguir. Gracias a todas las hostias que la vida les ha dado, la pareja está más unida que nunca.


La cuarta y última parte se ambienta varios años más tarde. Anthony, el hijo mayor, se ha graduado en West Point y, en contra de los deseos de sus padres, ha ido a Vietnam, al frente. El problema llega cuando el chico desaparece y no está ni siquiera en las listas de prisioneros. Los meses pasan y Alexander sabe que va a tener que emular lo que hizo Tatiana cuando era él el que estaba preso: va a tener que cruzar medio mundo y volver al horror de la guerra para encontrarlo y llevarlo a casa. Tras esos capítulos, conocemos mejor a Anthony y vemos cómo encajan muchas piezas, cómo desde que era un niño ya apuntaba maneras y se veía que su perdición era que hablaba demasiado de su padre y sus hazañas. Le costará caro, y son episodios crudos, de nuevo de la guerra. Duros, pero necesarios. 
Hay un par de capítulos finales en donde vemos a Tania y Shura ya mayores, rodeados de chorrocientos mil nietos, en una cena de acción de gracias. En esa parte me perdí un poco, ya que eran tantos nombres que perdí el hilo de quién era el hijo de quién, pero culmina con una anécdota, y es que, tenga 18 años o tenga 60, Tania siempre tiene que dejar amasado el pan para el día siguiente. Aunque a sus nietos les extrañe porque se puede comprar pan en casi cualquier sitio, Tania no puede olvidar el pan que comían en la URSS. El que les daban en las cartillas de racionamiento comunistas, que estaba hecho de cartón, cola y serrín. El vivir eso es algo que te marca para toda la vida y por eso ella cocinará siempre su propio pan.

Y ahora, vuelvo a la pregunta del principio. ¿Era necesario este libro? El segundo acabó bien. Sí, es cierto. El segundo tenía un epílogo con el que podías considerar la historia cerrada. ¿Por qué decidí leer este? Primero de todo, y el principal motivo, fue su pareja protagonista. Tania y Shura van a estar en mi corazón siempre, les voy a llevar el resto de mi vida, y me resultaba imposible saber que había otro libro que hablara de ellos y que yo no quisiera saber más. Con los dos primeros libros sufrí tanto, me emocioné tanto, de hecho hubo tantos momentos en los que se me saltaban las lágrimas, o que tenía que dejar el libro aparte porque no podía creer lo que estaba sucediendo... que son casi como de la familia. Y ahora que he leído los tres, mi opinión es que sí era necesario, porque el nivel no cae. La pluma de Paullina es preciosa, te hace sentir, te hace vibrar... yo no me considero chica de lágrima fácil y encontrar un libro que me provocara todas esas emociones, pues no lo considero tarea fácil. Antes de que esta saga cayera en mis manos solamente había llorado con un libro. Con uno, en toda mi vida. Y si hay algún libro, autor, saga, que yo sepa que me provoca estas sensaciones tan grandes, no puedo dejarlo pasar. Leer el jardín de verano para mí ha merecido mucho la pena. No se me ha caído un mito, como he leído que les ha pasado a algunas. Es todo tremendamente realista y con la historia que han tenido Tania y Shura, era necesario continuar. Por supuesto, quien quiera, puede dejarlo en el 2, ya que este sería opcional, pero yo decidí seguir y no me arrepiento.

BELLOTÓMETRO

Valoración libro:
5/5 bellotas. Inconmesurable.


Valoración saga:

5/5. La mejor que he leído en toda mi vida.

lunes, 3 de octubre de 2016

Tatiana y Alexander, de Paullina Simons

Hola bellotitas! Por fin etamos en octubre, jeje. La reseña de este libro la traigo un mes después de haberlo leído, pero es un libro que me ha tocado mucho, mucho.


Título: Tatiana y Alexander
Título original: Tatiana and Alexander / The bridge to Holy Cross
Saga: El jinete de bronce 2/3
Autora: Paullina Simons
Editorial: Debolsillo
Páginas: 631
Precio: 10,95€


Empecé hace unos días a leer El jinete de bronce y no tenía ni idea de lo maravillosa que era la historia que escondían sus páginas, de la manera de escribir de la autora que hace que sintamos lo mismo que sus personajes, ya sean sensaciones físicas como el frío y el hambre, o emociones como el amor, la soledad o el vacío. El jinete de bronce me llevó a la URSS de la Segunda Guerra Mundial, me llevó a las frías calles de Leningrado, sufrí junto a Tatiana y junto a Alexander, maldije una y mil veces a Dimitri, me cansé de Dasha, me decepcioné con el padre y con los abuelos de Tatiana... vamos, que el libro consiguió meterme en la historia de lleno, como si lo estuviera viviendo. Tuvo un final muy abierto (Maldito Dimitri T.T) que me hizo coger el segundo inmediatamente. Escribo esto cuando no hace ni 12 horas que lo acabé y aún tengo todos los sentimientos a flor de piel.


Sinopsis (Propia, sin spoilers): Tatiana ha llegado a Nueva York sola y embarazada. El recuerdo de su difunto marido es lo único que la empuja a seguir adelante, además del bebé. Debe primero solucionar su situación, ya que pasa a ser una refugiada y más tarde una inmigrante. Sin embargo, no termina de creerse que Alexander esté muerto; en el fondo ella sabe que no puede estarlo. Mientras tanto, Alexander, en la URSS, es encerrado, torturado, degradado y solo lo mantiene vivo el recuerdo de su mujer y su deseo de que ella y el bebé estén a salvo. Sin embargo, hay cosas peores que la muerte.


Reseña: Como os iba diciendo, la autora tiene un don especial para transportarte y hacerte vivir lo que viven los protagonistas. De ese modo, podemos ver a Tatiana llegar a Nueva York, dar a luz a su hijo, e intentar abrirse camino allí. Necesita algo que la mantenga entretenida y que no le haga pensar en todo lo que ha dejado en la Unión Soviética. El bebé le ayudará, pero también le ayudará convertirse en enfermera en Nueva York y atender a los heridos que van llegando, de diferentes bandos y países. Aún así, no puede quitarse de la cabeza (ni del corazón) a su marido Alexander. Aunque tiene el certificado de defunción, ella sabe que algo no encaja en todo eso. ¿Qué hace la medalla al héroe de la Unión Soviética en la mochila de Tatiana? ¿Qué rayos significa Orbeli, la palabra que Alexander le dijo cuando se vieron por última vez? Tatiana va al Consulado, a la Embajada, remueve todo lo que puede y más, pero quiere llegar hasta el fondo de este asunto. Mientras tanto, Alexander... Gracias a su "amigo" Dimitri, primero está en una oscura y fría celda, sin ropa que le abrigue, a punto de congelarse. Quieren que confiese que es un espía estadounidense, lo cual Alexander no va a confesar, primero porque es mentira, y segundo porque sabe bien lo que le esperaría si lo hiciera. Alexander aguanta el frío, el hambre, los golpes, el sueño, las penurias a las que le someten, confiando en que acabarán por declararlo inocente. Pero si hay una palabra que defina a la KGB es insistente, y, aunque es degradado y mandado a un batallón disciplinario junto a otros presos, no se va a dejar matar por los alemanes. Junto a él está Ouspenki, el enfermo con un solo pulmón que estaba en el hospital junto a él en el primer libro. En el batallón disciplinario va a sufrir muchas penurias y va a ver morir a cientos de hombres. Los meses pasan, los años pasan. Alexander solo tiene algo que le mantenga vivo, y es Tatiana. Cree que cuando la guerra acabe, podrá reunirse con ella. Pero la URSS tiene otros planes para él, desgraciadamente. 


Alexander, como buen estadounidense, es un ferviente creyente, y cree que si Dios le ha puesto ahí, será por algo, como también cree que tiene algún motivo que de repente vuelva a a aparecer cierto personaje en su vida, personaje al que todos creían muerto. Eso le da a Alexander un nuevo motivo para seguir adelante, el poder reunirse con su mujer llevando a esta persona consigo. Pero, una vez más, el destino no es eso lo que quiere, y vemos a Alexander que toca fondo. Está desanimado y lo único que quiere es que todo acabe ya. Que acabe la guerra, que alguien le mate... lo que sea, pero quiere que todo acabe. Por eso, cuando al fin la guerra acaba, él cree que ya está, que el bando americano le ayudará... pero no es así. Sin embargo, ese paso pequeño que da llega hasta los oídos de Tatiana, y es la prueba definitiva que ella necesitaba de que su marido no está muerto, de modo que iniciará los trámites para volver a Europa, como enfermera de la Cruz Roja, y salvar a su marido. A Tatiana no hay nada ni nadie que la detenga. Si tiene que examinar todas las cárceles y todos los campos de concentración uno a uno, lo hará. Pero no va a volverse sin Alexander.
El reencuentro, para mi gusto, llega un poco tarde. No es que todo lo que sucede antes sea aburrido, para nada. Pero ha habido tanto sufrimiento, tanto dolor.... Alexander estaba ya dispuesto a dejarse morir; ya no tenía nada que le empujase hacia delante. Había tocado fondo y ya no podía ir hacia arriba, solamente hundirse más y más en el pozo de dolor y desesperación en donde estaba. Pero Tatiana es muy valiente y muy arrojada, con lo cual no habrá autoridad que la detenga. Si tiene que poner patas arriba Consulados, Embajadas, Tratados internacionales, lo hará. Pobre de aquel que se cruce en su camino e intente detenerla.
La historia de Tatiana y Alexander es una historia preciosa que va a quedarse conmigo muchos, muchos años. Aunque cogiera mi pobre y tierno corazoncito, lo espachurrara y lo hiciera puré. Aunque se me hayan saltado las lágrimas varias veces mientras la leía. Volvería a leerla, volvería a sufrir con ellos, volvería a esos escenarios del infame régimen comunista para volver a emocionarme con su valor, su entrega, su coraje y su maravillosa historia de amor incondicional y entregado. 

Y creo que esta canción define muy bien a los personajes y muchas situaciones del libro. Me vino a la cabeza muchas veces mientras leía el libro.


Bellotómetro:

5/5 maravillosas e inconmesurables bellotas. Insuperable.

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